Aunque intentes siempre satisfacer plenamente a todos tus clientes, siempre habrá algunos que no les gustará lo que haces.
Y tienen razón.
Siempre tienen la razón. Y cuesta entenderlo, pero no puedes quedar bien con todos, cuando defines un producto, pones límites a lo que puedes hacer ya a lo que no. Plazos mínimos de entrega y los máximos de facturación. Es cuando a más de uno le vas a estar fallando. Vas a entregarle menos de lo acostumbrado para él.
Lo importante es saber por qué tomaste esas decisiones, explicarlo claramente, tanto a tu empresa como a tus clientes, y que entiendan que toda decisión trae consecuencias. Que para tener un producto tan espectacular como el que tú ofreces, necesitas enfocarte en ciertas cosas, y otras dejarlas de lado.
Puede que ese cliente lo entienda, puede que no, pero ser transparente hará que al que entienda le guste y quizás se enamore de tu empresa, y al que no le guste, entenderá que así son las cosas, no por algo antojadizo, si no, que son medidas profesionales y estudiadas. Incluso podrá volver, entendiendo a que se debe atener.
A veces es odioso, pero es la realidad...
Muy buen post!
Clau Navarrete