Así de simple. Pero trascendental.
A veces el día a día, sobre todo en emprendimientos jóvenes, te consume.
Pero no hay nada más importante que dar un paso al lado, llamar a tus mejores clientes y sentarte a conversar con ellos a corazón abierto:
"Hola, tu ya nos conoces, nosotros queremos darte un mejor servicio, ¿me ayudas?"
Nosotros en Kepler empezamos este proceso y nos ha abierto la mente. Tenemos nuevas ideas, que vienen de nuestros clientes, tenemos nuevas mejoras y nuevos productos. Incluso viejos productos que no se vendían ahora si.
Sólo 15 o 20 minutos en una reunión distendida, sin ánimos de venderle nada, sólo aprender de su experiencia con nosotros.
Al final de esta reunión, tus objetivos deberían ser:
1.- Conocer la experiencia del cliente en tu empresa. Que le gusta, que cree que se puede mejorar, que debe cambiarse y que eliminar. Como hacer más sencillo todo el proceso para ellos.
2.- Mostrarle todos tus productos, a ver si le gusta uno que no conoce, explicado por ti, que debes ser el mejor vendedor de la empresa.
3.- Preguntarle: ¿En que más te gustaría que te ayudáramos? Dado el ámbito de expertise de tu empresa.
4.- Fidelizar al cliente. La preocupación se paga. Que tu empresa se preocupe de ellos quedará en su retina por mucho tiempo. Y dar un regalito al final también ayuda. :)
Date tu tiempo, Dales tu tiempo. Se lo merecen.

